VILLANCICOS Y AGUINALDO EN LA SERENA ESTE

Se acercan las Navidades, unas fiestas entrañables, alegres y nostálgicas, de grandes contrastes y que a muchos nos deja un sabor agridulce; por un lado está la alegría de compartir esos momentos con la familia y amigos pero, por otro, se te vienen a la cabeza esos recuerdos inolvidables e inevitables de algunas notables ausencias.

El curso de mi vida, hasta la fecha, se ha desarrollado prácticamente entre dos localidades extremeñas vecinas, de la provincia de Badajoz: Zarza Capilla y Cabeza del Buey. En la primera de ellas nací y residí hasta los veinte años, y a partir de ahí fijé mi estancia en la segunda localidad, en la que he ejercido mi profesión como maestro de Enseñanza Primaria durante cuarenta años. Al igual que a todos los que amamos nuestro folklore, a mí también se me vienen a la cabeza hermosos recuerdos de las costumbres y tradiciones de estas fechas, que se me han quedado grabados para siempre.

Mi afición a las canciones populares y a la música en general empezó en mi localidad natal. La presencia de Los Auroros me ha dejado una huella imborrable. Pero, ¿qué son Los Auroros? Para aquéllos que no lo tengan muy claro, decirles que es una cofradía y que, antiguamente, estaba formada por cuadrillas de hombres (actualmente también forman parte de ella las mujeres) que se levantaban los domingos y festivos de madrugada, antes del amanecer, para cantar coplas por las calles (actualmente sólo salen tres días al año, debido al descenso de población: el 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción, patrona del pueblo; el 24 de agosto, día de San Bartolomé, patrón del pueblo; y el 8 de septiembre, día de la Virgen de la Aurora). Los cantos son alabanzas a los santos, ya que cada uno tiene su copla que es cantada en su día. Recuerdo lo bien que sonaban desde la cama esas canciones armoniosas que se entonaban por las calles del pueblo, con acompañamiento de guitarras, violines, laúdes, triángulo y campanilla, y a los que se unían la pandereta, la botella, la carraca, el almirez, o la zambomba en las fechas navideñas para interpretar los villancicos (se me viene a la memoria uno de ellos que tenía un regustillo especial para mí porque se cantaba en la madrugada de Reyes y mi padre, que también era cofrade, me tenía dicho que tras el paso de Los Auroros pasarían los Reyes Magos; ya os podéis imaginar la mezcla de nerviosismo, ilusión, impaciencia y todo tipo de sensaciones que me producía aquel acontecimiento). Para todo aquél que quiera conocer más a fondo las actividades de esta cofradía, su historia o sus canciones, les invito a que visiten el Museo de Los Auroros que hay en Zarza Capilla.

Una de las tradiciones que más relevancia ha tenido en Zarza Capilla por Navidad ha sido la construcción de Belenes monumentales en un buen número de casas y que, con tiempo y dedicación, sus moradores participaban activamente en la recolección y colocación del musgo, arena, ramitas, papel de plata, corcho, madera, cartón, figuras artesanales, etc. para la construcción de los mismos. En la noche de Nochebuena los Auroros, acompañados por el párroco y otros lugareños, los recorrían de uno en uno cantando algunos de los villancicos incluidos en el cancionero zarceño: “Manolito chiquito” (muy conocido a nivel nacional), “Deja, deja de llorar”, “Viva la Virgen pura”, “Yo no quiero vaciar el Belén”, “Con un sombrero de paja” (de estos cinco primeros villancicos la Diputación de Badajoz realizó la grabación de un disco), “Días de Navidad”, “Reyes de Epifanía” (estos dos villancicos están incluidos en la grabación de una cinta de cassette titulada “Auroros de Zarza Capilla”), “Dale que dale al pandero”, “Van los pastores a Belén”, “Busca José posada” y “Un ángel fue a despertarme”. Terminada la interpretación de los mismos, los cofrades recibían el aguinaldo que consistía en tomar unas copitas de anís y unos dulces caseros y típicos; además se les daba una cierta cantidad de dinero que era destinada íntegramente a las necesidades de la parroquia. A medianoche asistían a la misa del Gallo y volvían a cantarlos otra vez.

El cancionero de Cabeza del Buey, que por cierto es muy rico y variado, también cuenta con un buen número de villancicos: “Arrullo”, “Pastores y zagalas”, “Pastores dichosos”, “La adoración de los Reyes”, “Nieves pisando”, “El Niño Dios va a nacer”, “En el Portal de Belén”, “Esta noche va a nacer” y “Zambomba, zambomba”. Al igual que en Zarza Capilla, en Cabeza del Buey también había costumbre de salir a la calle a cantar villancicos. En el siglo pasado (décadas de los 60 y 70) existía una rondalla compuesta por un buen número de voces, acompañadas de guitarras, bandurrias, violines, flauta, almirez, castañuelas, carraca, zambomba y pandereta, que salía en Nochebuena y en Nochevieja a cantar por las casas y bares en los que sabían que iban a ser bien recibidos. Cuando llegaban a cualquiera de las casas, uno de ellos se encargaba de llamar y en voz alta decía: “¡se canta o se reza!”. Si escuchaban “se canta”, pasaban todos dentro y allí entonaban su repertorio de villancicos. Al final de las actuaciones recibían el aguinaldo en forma de bebidas (licores y/o vino) y dulces (típicos y caseros); al mismo tiempo, uno de los componentes del grupo se acercaba a los dueños de la casa o establecimiento portando una pandereta con mango en la que éstos depositaban cierta cantidad de dinero y luego se echaba éste al zurrón que colgaba al hombro de otro de ellos. Si, por el contrario, recibían como respuesta “se reza” (por estar de luto la familia debido a la muerte de algún ser querido), todo el grupo rezaba un Padrenuestro y a continuación recogían el aguinaldo y se iban a otro sitio. Terminado el recorrido, se juntaban en casa de uno de los componentes a echar el penúltimo trago, como se suele decir, y a repartirse lo recaudado. A las doce de la noche, en el caso del día de Nochebuena, se volvían a juntar para cantar también en la misa del Gallo.

Actualmente la tradición se mantiene viva y, en ambas localidades, las salidas callejeras las llevan a cabo grupos de niños que, acompañados de panderetas, entonan canciones navideñas y van de casa en casa para pedir el aguinaldo. Al llegar a la puerta llaman y cantan sin parar, aumentando en intensidad si tardan en abrir, estas letras tradicionales que se han conservado generación tras generación:

“Dame el aguinaldo

carita de rosa

que no tienes cara

de ser tan roñosa;

y si me lo das,

y si me lo das,

que pases las Pascuas

con felicidad.”

“Si no me lo das,

si no me lo das,

te caiga la campana

de la catedral.”

En Zarza Capilla también se canta esta otra canción para pedir el aguinaldo (la música coincide con un villancico de Los Auroros, “Días de Navidad)”:

“El aguinaldo es un pan

y una libra de tocino,

un ramal de longaniza,

cuartilla y media de vino.” (Bis).

Y también ésta otra, con distinta música que la anterior:

“A cantar las Pascuas

señores venimos

y para cantarlas

licencia pedimos. (Bis)

Ya se lo hemos dicho,

no nos dicen nada,

señal que tenemos

la licencia dada.” (Bis)

Los moradores, normalmente bastante generosos, los dejan entrar para cantar los villancicos y luego suelen ofrecerles como aguinaldo algún refresco, dulces típicos de la época o algún dinerillo, y así se van tan contentos. Ahora bien, en algunas ocasiones no los dejan pasar. En este caso, generalmente, el ama de casa o el cónyuge salen a la puerta para justificar el hecho poniendo alguna excusa como, por ejemplo, que tienen algún familiar enfermo, y así el grupo se marcha más o menos convencido a otra parte.

Además de estas costumbres, cabe destacar la que se celebra desde hace ya nueve años en la iglesia parroquial de Cabeza del Buey. Se trata de una Muestra de Villancicos en la que participan año tras año coros de los Centros de Enseñanza y asociaciones o agrupaciones de la localidad (Coral parroquial, Banda de Música, Barbuquejo,…), e incluso grupos de otras localidades. Es un evento que tiene gran acogida entre el público y en el que se pueden escuchar muchos de esos preciosos cantos navideños de sabor extremeño, entre los que se incluyen algunos del cancionero de esta zona. Se suele celebrar el domingo anterior a la celebración de las fiestas navideñas, aunque este año se adelantará al día 13 de diciembre para que no haya coincidencia con la fecha señalada para las elecciones generales.

Decir al respecto que una buena parte de los villancicos mencionados anteriormente fueron recopilados por un compañero mío, ya fallecido, Santiago González González, y por un servidor de ustedes, a principios de la década de los 80. De igual modo, y paralelamente, creamos un coro de niños en el Colegio Público “Extremadura” de Cabeza del Buey (décadas 80 y 90), cuya finalidad era, por un lado, la de inculcarles el gusto por la música, por otro la de darles a conocer los cantos y bailes de nuestra tierra, y por otro la de que sirvieran de transmisores de esa cultura tradicional, ayudando así a su conservación. Para tenerlos bien motivados nos presentamos a un buen número de Muestras de Villancicos de la Comunidad Autónoma de Extremadura y de la provincia de Badajoz, así como a diversas Clausuras de la Semana de Extremadura en la Escuela, con lo que recorrimos buena parte de nuestra región, actuando en Badajoz, Montijo, Almendralejo, Olivenza, Azuaga, Talarrubias, Galisteo, etc. Todo esto supuso para los alumnos, padres y maestros una de las experiencias más gratificantes que se han vivido en el Centro. Pero lo mejor de todo es que muchos de esos componentes del coro y de la danza forman parte actualmente del Grupo de Coros y Danzas “Barbuquejo” de Cabeza del Buey; así pues, se puede decir que, por ahora, el futuro en cuanto a la investigación, conservación y divulgación de la cultura popular se vislumbra con bastante optimismo.

Pero no sólo recopilamos canciones de tipo navideño, sino que también se pudieron rescatar otras muchas y de temas muy variados (de ronda, de carnaval, de corro, de esquila, de faenas del campo, jotas, religiosas, etc.), que en un futuro no muy lejano verán la luz conjuntamente con otras que ya fueron recogidas por el gran Bonifacio Gil y otros. Todas ellas serían publicadas con sus correspondientes partituras en un libro que llevaría por título “Cancionero popular de Cabeza del Buey y Serena Este”. Para la divulgación de las mismas contamos con el Grupo de Coros y Danzas “Barbuquejo”, que está desarrollando, desde hace ya más de nueve años, una importantísima labor de recuperación y de divulgación de la cultura y tradiciones populares.

Como muestra, dejo aquí constancia de dos villancicos (uno del cancionero popular de Zarza Capilla y otro del de Cabeza del Buey) para ir abriendo boca en estas fiestas navideñas.

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Parte de esta información ha sido  conseguida gracias a la colaboración de Luis Sánchez-Arévalo, Andrés Ledesma, Mariano Luna, Rafael Guerra, Juan Morillo, Juliana Sánchez, Teresa Muñoz y Los Auroros de Zarza Capilla. Mi agradecimiento a todos ellos.

Manuel Muñoz Núñez

Director del Coro “Barbuquejo” de Cabeza del Buey

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